martes, 18 de mayo de 2010

LA MEMORIA Y EL MIEDO


Esta imagen del maestro Carlos Tovar (Carlin), nos ayuda a representar la actitud de algunos miembros del gobierno con respecto a los organismo que defienden los derechos humanos y trabajan para reconstruir la memoria.


VIOLENCIA, MEMORIA Y MIEDO

Entre 1980 el año 2000, el Perú se sumergió en una terrible guerra interna. La violencia política enfrentó, por un lado, al partido Comunista Sendero Luminoso (SL) y el Movimiento Revolucionario Tupa Amaru (MRTA), y por el otro, a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas en su conjunto. Tras declararle la guerra al Estado, el objetivo de los primeros era alcanzar el poder e iniciar una revolución comunista, mientras de los segundos, debió ser mantener el orden y defender a la ciudadanía. Objetivos de ambos bandos, que a la luz de los hechos, fueron un rotundo fracaso.

El escenario de confrontación, de estos dos frentes, se centro principalmente en las zonas rurales del los departamentos de Ayacucho, Apurimac, Huancavelica y Junín; zonas habitadas en gran parte por campesinos indígenas y selváticos; cuyas poblaciones fueron victimas de ambos frentes. A pesar de los esfuerzos realizados por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), su informe final; y las diversas investigaciones de especialistas sobre la violencia política, hay mucho por saberse, de lo acontecido en este insulso conflicto.

Ello se debe principalmente, a la violación sistemática de los derechos humanos, por ambos contendores. Así: torturas, aniquilamientos, asesinatos extrajudiciales, desapariciones, violaciones, desplazamientos forzados, y un sin fin de atrocidades cometido por ambos bandos, fueron una cuestión menuda y cotidiana duran los años del conflicto, dejando como saldo la perdida de cientos de vidas humanas inocentes, además, de cuantiosas perdidas materiales, culturales, simbólicas, etc.

Desde la presentación del Informe Final de la CVR, en el año 2003, se apertura un nuevo contexto; surgen “las batallas por la memoria”. Es decir el lugar que deben ocupara el recuerdo y la versión de los diferentes actores de los años de la violencia política. Como en todo conflicto interno, recordar estos abruptos sucesos requiere de un consenso, pero en el Perú no a sucedido ello. Así, mientras las elites políticas y gobernantes han apostado por “la estrategia del olvido”; desde el mundo académico y organismos de defensa de los derechos humanos, intelectuales, familiares y victimas de la violencia han apostado por esclarecer lo sucedido, denunciar y juzgar a los responsables, entre ellos a políticos, militares o civiles.

A pesar de importantes avances en esto último, el debate acerca de la violencia y la memoria, aún sigue vigente. Sobre todo, a raíz de lo acontecido en las zonas del VRAE (Valles del Río Apurimac y Ene), en donde remanentes de Sendero Luminoso aliados con el narcotráfico atacan a las bases policiales y militares causando muertes y anunciando un tiempo que parecía ya concluido. De este mismo modo, el proyecto de crear un Museo de la Memoria con dinero donado por Alemania, cuya propuesta en un primer momento fue rechazada por miembros del gobierno; vuelve a poner nuevamente en la agenda el debate sobre la violencia política y la memoria.

Mis inquietudes y las cuestiones últimas acerca del proyectos de construcción de un Museo de la Memoria son: ¿Por qué ciertos sectores sociales, políticos e intelectuales apuestan por la estrategia del olvido?, ¿Acaso es mejor olvidar tantas atrocidades, por que la verdad en si, pueden ser subversiva? O ¿Hay algún temor a la verdad, por que atenta contra intereses económicos y políticos; de quienes se encuentran en el poder? y ¿Por que tanto miedo a la construcción de un museo de la memoria?, si lo que busca este proyecto es “…convocar a todos los peruanos a mirar, sentir y recordar el horror de la violencia política vivida y de ese modo evitar que algo similar se repita.” (Argumentos, 2009:1).


NOTA: Para una versión actual del debate acerca de la memoria, la violencia, y la propuesta de crear un museo de la memoria revisar: Argumentos. Revista de análisis social del IEP en:
http://www.revistargumentos.org.pe/facipub/upload/publicaciones/1/312/argumentos_setiembre09f.pdf


jueves, 13 de mayo de 2010

CONSTRUCCIÓN DE UN NACIONALISMO HOY

Viabilidad del un nacionalismo civil y popular

Como ya quedó demostrado en las elecciones presidenciales del año 2006: el sentimiento nacionalista, la figura nacionalista, el líder nacionalista y el discurso nacionalista han cobrado vigencia. ¿A que se debe esta emergencia y eclosión del nacionalismo?, desde nuestro punto de vista a una relativa toma de conciencia de las clases populares sobre el manejo político y económico de las élites que se encuentran en el poder. Es decir el manejo y control político para velar y defender sus intereses de grupo y de clase.

La coyuntura política y electoral del año 2006, puso de manifiesto que, las condiciones para elaborar un verdadero y autentico proyecto nacionalista están dadas. El proyecto nacionalista en nuestro contexto, tiene que tener como base social a una “ciudadanía civil y popular”, en nuestra opinión, el nacionalismo va más allá de lo militar y de oportunismo políticos de coyunturas electorales; necesita lago más, principalmente de bases materiales, para que no quede solamente en el discurso y en una mera retórica, en ese sentido el reto es ¿Cómo construir un nacionalismo dentro del momento histórico que estamos viviendo?.

Muy cierto, la política es un espacio y escenario de negociación de intereses, pero ¿Por qué no es posible, negociar intereses y beneficios para las grandes mayorías empobrecidas y sin ninguna oportunidad, en nuestra sociedad y país?, ¿A que se debe que un país como el Perú sea pobre y subdesarrollado, teniendo una variedad de recursos, llámese naturales o culturales, e incluso y lo que es más importante “recursos humanos” en potencia? ¿Será que estos recursos, no son suficientes para satisfacer las necesidades y demandas de la gran mayoría de peruanos? O simplemente se debe a la aplicación de políticas económicas que sólo benefician a ciertos grupos sociales que se encuentran en el poder, o como ya la señalado hace varias décadas Eduardo Galeano, “nuestras riquezas son causa de nuestra pobreza”, si esto es así, entonces; ello tiene una explicación histórica.

Las elites políticas y económicas proponen una política privatizadora; que a nuestro entender esta es inviable, por una sencilla razón; se imaginan que va a suceder cuando ya no haya que privatizar, esto nos trae a la memoria la protesta de Arequipa en el año 2002, en contra de la privatización de EGASA y EGESUR. Por otro lado, desde las esferas del gobierno la política económica esta centrada en la politica de inversión extranjera, que naturalmente como todo negocio, busca sacar los mejores beneficios posibles, como se dará cuenta todo aquel que posee un negocio rentable. Nadie se engaña en negocio propio. Se imaginan negocios a gran escala y con jugosas ganancias y los beneficios son ¿Para quién o para quienes? ¿Será una solución a nuestros problemas cotidianos? Muy difícil.

Al fin y al cabo todas estas son cuestiones por conocer, dialogar, debatir y proponer; son materia de una propuesta nacionalista. Definitivamente en nuestro tiempo el verdadero nacionalismo es aquel que tiene una base social “civil y popular”. Hay que desmitificar aquellas críticas que relacional al nacionalismo con lo militar, en nuestra propuesta el nacionalismo se aproxima a una revaloración de nuestra identidad, de nuestra cultura, es un camino, es una vía, una toma de conciencia de lo que somos, de quienes somos, que es lo que queremos para nosotros y para las generaciones venideras , es un compresión de nuestro derrotero, es una revaloración de nuestras tradición, conciliación de nuestras diferencias, es el respeto “por uno” y por “el otro”, es un construcción de una comunidad solidaria, que busque el bien común, es un encuentro en nuestra diversidad.

Aunque en el porvenir de este proceso de globalización, se dibujan fragmentaciones como consecuencia de las contradicciones que va generando el sistema, algo muy natural y normal en las leyes que rigen la historia de la humanidad y se vislumbre un resurgimiento de un conflicto étnico, como contestación la sistema globalizador y homogenizador. El planteamiento de un nacionalismo peruano “civil y popular”, tiene que ser articulador de espacios geográficos, sociales, étnicos y subalternos, además de reconstruir una memoria histórica popular en donde nos reconoscamos como herederos de la civilización andina y como producto de experiencias comunes.

martes, 11 de mayo de 2010

PENSAR LA DEMOCRACIA

MÁS ALLÁ DEL DISCURSO POLÍTICO: “LA OTRA DEMOCRACIA”

La democracia como sistema político, social, económico y cultural moderno; surgió en un baño de sangre. Pues, surgió de la violenta revolución francesa (1789) y la emergencia del Estado-nación Moderno, enarbolando el lema de “lealtad, igualdad y fraternidad”. La democracia, desde una concepción etimológica hace alusión a un “gobierno del pueblo”. Además, se ha dicho de ella, que como sistema, es el menos imperfecto. Sea cierto o no, a lo que debemos de oponernos en la actualidad, es a las “groseras concepciones reduccionistas”, de ella. Por ejemplo, pensar la “democracia” sólo en términos políticos-electorales y de gobiernos civiles; es decir reducir “el sistema democrático”, a la sólo legitimación de la autoridad y el poder a través de elecciones cada cierto tiempo y que las autoridades electas que gobiernen sean civiles; es una concepción reduccionista; ya que ello es solamente una parte de una concepción más amplia.

En realidad “la concepción democrática” debe de implicar todos los aspectos de la vida social. Por ejemplo, hablar de “democracia” en un sentido social, implicaría hablar del respeto “al otro” y a “la diferencia”, ello es vital en una sociedad diversa y multicultural como la nuestra, darnos cuenta de que, en nuestra diversidad esta nuestro mayor potencial para un desarrollo sostenido en el futuro. Hablar de democracia en términos económicos; implicaría que desde el Estado y el poder se gestione, organice y promueva, aunque suene utópico, un modelo económico, que brinde una igualdad de oportunidad para todos, en donde se aproveche de manera racional y sostenible los recursos naturales, y se brinde servicios públicos como de educación y salud de calidad, aunque, ello también implique un cambio radical de mentalidad de muchos de los trabajadores y servidores públicos.

Así mismo, aunque no menos importante, hablar de “democracia” es promover una cultura con valores y actitudes democráticas; ¿pero que implica todo ello?, “una cultura democrática” implica un ejercicio de nuestra libertad con responsabilidad, con respeto; y como ya lo señalamos antes, esencialmente un respeto “al otro” y “al diferente a uno”. Implica dejar de lado el racismo y la discriminación, una herencia colonial que aún sigue pesando en nuestra mentalidad y que entorpece la interacción entre miembros de una misma comunidad. Igual de importancia tiene promover una cultura solidaria, para actuar de manera inmediata en un país, que siempre será castigado y victima, debido a su ubicación geográfica de fenómenos y desastres naturales.

Promover “una cultura democrática”, implica también, un reconocimiento y respeto de nuestras expresiones artísticas, históricas y culinarias. Estas riquezas, deben su existencia a una gran diversidad regional, lo que hace que el Perú sea muy rico en expresiones folklóricas, cuente con una gran cantidad de restos arquitectónicos e históricos, tenga una gran diversidad de danzas y bailes típicos, en donde las armonías de los ritmos musicales son polífonos, y además de que cuente con una gran variedad de potajes y bebidas; que igualmente ocupan un lugar importante en la vida cotidiana de todos los peruanos. Lo mencionado, en este párrafo, generalmente, se lo hace de manera descontextualizada, lo que impide ver un factor determinante, y que no se le quiere ver, aprovechar y dar la importancia debida, ello es: “la ilimitada creatividad y la inteligencia del ser peruano”. Hablar de democracia también implica la puesta en valor, de algo clave y fundamental: “el capital humano”.

Finalmente, hablar de democracia, también debe de implicar, apostar y promover “una democratización de la memoria histórica”, es decir, rescatar y reconstruir imágenes de la sociedad arequipeña y peruana de manera dinámica y dialéctica en el tiempo, que sirva como un espejo, en donde todos los individuos y las colectividades nos veamos identificados, de manera que nuestra autoestima y nuestro amor por lo nuestro y lo peruano, sea motivo de orgullo; pero teniendo bien en claro de donde venimos, quienes somos y hacia donde vamos. E ahí el reto de pensar la democracia más allá del mero discurso político.